Necesitas un chequeo

lunes, 4 de enero de 2010

Necesitas un chequeo (aunque no seas un hombre)
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Todas sabemos que hay enfermedades más allá de las ginecológicas o el cáncer de mama, aunque nuestras actitudes de prevención hagan pensar lo contrario. Los chequeos son una prueba.

Acabo de hacerme la revisión ginecológica y la mamografía, y todo está bien; ya me quedo tranquila hasta el año que viene”.

¿Qué mujer no ha pronunciado esta frase alguna vez? La pregunta es: ¿se ajusta esa percepción a la realidad de los riesgos de salud que tienen las féminas?

Todas sabemos que hay enfermedades más allá de las ginecológicas o el cáncer de mama, aunque nuestras actitudes de prevención hagan pensar lo contrario.


Los chequeos son una prueba. Un estudio realizado entre 2001 y 2008 en la Unidad de Chequeos de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN) revela que el 63% de las personas que acuden a hacerse una revisión completa son varones. “La prevención explica el cada vez mayor número de diagnósticos precoces y curaciones de cánceres de mama y patologías ginecológicas, pero esa idea no se extiende a problemas de salud que tienen aún mayor incidencia en la mujer, como la enfermedad cardiovascular”, señala la dra. Inmaculada Colina, especialista en Medicina Interna de la citada Unidad de Chequeos. “Hoy sabemos que el 40% de la mortalidad en mujeres españolas se debe a enfermedades cardiovasculares –y sus secuelas de ictus y ataques cardiacos–, un porcentaje muy superior al de fallecimientos debidos a cáncer de mama o a cánceres ginecológicos”, añade. Ésa es la razón por la que deberíamos desterrar la idea de que las revisiones preventivas sobre la salud general están dirigidos a “hombres ejecutivos”, y ser conscientes de que las mujeres tenemos un riesgo de enfermar similar, en muchos casos incluso mayor, al de los varones.

El caso de Sonia G., de 47 años, es una buena prueba de ello. Sonia acudió a la Unidad de Chequeos de la CUN como acompañante de su marido, Miguel, de 54 años. Un examen físico, una analítica completa, un TAC de cuerpo entero, una prueba de esfuerzo, una revisión urológica y una colonoscopia revelaron que su estado de salud era bueno, salvo por unos niveles de colesterol algo elevados. En el curso de la conversación con la doctora acerca del tratamiento para Miguel, Sonia reveló que la única revisión a la que ella se sometía era la ginecológica. “Yo no tengo el trabajo estresante de mi marido, me encuentro bien y no necesito revisiones tan completas”, explicó. “Tras una larga conversación, Miguel y yo convencimos a Sonia para que se hiciera una revisión”, cuenta la dra. Colina. Una ecografía abdominal primero y un escáner posterior descubrieron un nódulo de 2 cm en el riñón con características de tumor. Sonia fue finalmente intervenida para extirparle la parte del riñón donde estaba localizado el tumor, que resultó ser maligno. Afortunadamente, las pruebas demostraron que éste había sido extirpado en su totalidad y que no había metástasis. Si hubiera sido diagnosticado en fases más avanzadas, seguramente no podríamos hablar hoy de que está completamente curada.

Para el final

¿Por qué las mujeres se hacen menos chequeos que los hombres? ¿Por qué ponen el acento en lo ginecológico y desdeñan el resto de patologías? Sin duda, las potentes campañas de prevención del cáncer de mama y la propia vivencia de género de la mujer –con la regla cada mes, las maternidades, la menopausia...– constituyen una explicación de dicha “fijación”, pero no es la única. Como explica la dra. Colina, “además de creer que con la revisión ginecológica ya han cumplido, las encuestas señalan a la mujer como “vigilante de la salud familiar”, lo que significa que son ellas las que cuidan de los hijos o la pareja cuando enferman, las que llevan a los niños al pediatra o al dentista, las que conciertan las citas de la pareja con el médico, las que van a la farmacia.... Esto explica que muchas de ellas dejen el cuidado de su salud para el final”. Y se equivocan.

Pero, ¿qué tipo de chequeos deberían hacerse durante su vida adulta? Los expertos indican que no hay un tipo de pruebas estándar y que las incluidas en cada revisión dependen de la edad y de los antecedentes personales y familiares de la paciente. El chequeo debe ser adaptado a cada mujer, de acuerdo con sus características específicas. Por ello es necesario aclarar que lo verdaderamente esencial a la hora de realizarlo es la entrevista con el médico, que pasa por realizar una historia clínica completa y una exploración física. A partir de ahí, el especialista puede gestionar las pruebas adecuadas para cada persona.

Por edades

Dejando aparte las especificidades personales, en líneas generales, éstos son los chequeos que, además de las pruebas ginecológicas, los expertos de la Unidad de Chequeos de la CUN recomiendan a la mujer a partir de los 18 años. Suponiendo, por supuesto, que la paciente no tenga factores de riesgo añadidos (como antecedentes de cáncer personales o en su familia o de enfermedad cardiovascular, entre otros, lo que requeriría una vigilancia más frecuente y específica):

Entre los 18 y los 39 años. Las pruebas recomendadas son: medición de tensión arterial, exploración ginecológica y mamaria, analítica básica (hemograma, niveles de lípidos, glucemia, pruebas hepáticas, función renal, función tiroidea, analítica de orina...), electrocardiograma (ECG) y estudios radiológicos (rayos X del tórax y ecografía abdominal).

Entre los 40 y 49 años. Se suelen recomendar todas las anteriores, añadiendo una analítica más completa que la anterior y se solicita con más periodicidad. Y empiezan las mamografías.

Mayores de 50 años. Todo lo anterior, añadiendo colonoscopia, densitometría ósea (a la edad en que esté indicado según factores de riesgo). Un TAC (escáner) de cuerpo entero permite obtener una visión más detallada y completa de tórax y abdomen. Exploración oftalmológica con una periodicidad dependiente de la patología individual.

Fuente hoymujer.

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