Terapias psicológicas

lunes, 17 de enero de 2011

Terapias psicológicas alivian al 68 por ciento de los pacientes con obsesiones compulsivas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga ha diseñado un instrumento que permite diagnosticar y atenuar los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), lo que ya ha beneficiado al 68 por ciento de los pacientes examinados.

Las alteraciones psicopatológicas más frecuentes, que en España afectan al 2,3 por ciento de los niños mientras que en el caso de los adultos su incidencia no supera el 2,5 por ciento, están relacionadas con la limpieza, higiene y comprobación, ha explicado a Efe la responsable del proyecto, Aurora Gavino.

Estos comportamientos compulsivos, también llamados rituales, pueden suponer al paciente -consciente de que la sufre pero casi incapaz de controlarla- la necesidad de lavarse continuamente las manos.

Se trata de conductas que pueden ser repetitivas y producir cierta ansiedad, aunque también son habituales las actitudes irritantes generadas, en su mayoría, por sentimientos de malestar o asco, que llegan incluso a provocar que una persona no se acerque a otra por creer que está "contaminada".

En otros casos, los pacientes se dejan llevar por impulsos o pensamientos que les hacen temer por la vida de sus familiares, lo que les obliga a confiar en palabras neutras o a desarrollar conductas que rompan el "maleficio".

El equipo de psicólogos, cuyo estudio se ha centrado en unos 2.000 niños, ha empleado para aminorar los efectos de este problema una terapia conductual, es decir, un tratamiento de prevención de respuesta que consiste en exponer a los afectados a situaciones que causan o desencadenan sus obsesiones.

El objetivo es motivarles a no realizar los "rituales" que les ayudan a controlar su ansiedad de forma que, si una persona está obsesionada con los gérmenes, se le incita a usar un baño público sin lavarse las manos más de una vez, por lo que debe ser capaz de controlar la angustia que esta situación le puede originar.

Las terapias cognitivas son otros de los procesos diseñados para lograr, a través del aprendizaje de diversas estrategias, que la persona que sufre trastornos obsesivos pueda controlar los pensamientos que le atormentan.

Gavino ha señalado a Efe que, al reducir el número de conductas que los pacientes repiten con asiduidad, éstos disponen de más tiempo libre, algo que, a su juicio, es "lo peor que puede ocurrirles, puesto que así están predispuestos a padecer ansiedad".

Para ello, el grupo de psicólogos también ha incorporado al proceso terapéutico una serie de actividades que potencian las habilidades de comunicación y la integración en círculos sociales.

A pesar de que actualmente no existen datos que apunten a que se trata de una enfermedad genética, sí es cierto que hay personas más vulnerables que otras a sufrirla, sobre todo en la adolescencia.

Los investigadores han comprobado que las intervenciones resultan más deficientes en el caso de sujetos que habían sufrido estas alteraciones durante su infancia, lo que evidencia la necesidad de actuar en edades tempranas.

Fuente salud.doctissimo.es

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