Consejos básicos para proteger nuestra piel del frío

jueves, 2 de febrero de 2012

Los cambios bruscos de temperatura aumenta la aparición de vasos dilatados.
    Hay que evitar el uso de agua demasiado fría o caliente para el aseo.
Además de cremas, ayudan a la hidratación alimentos ricos en vitamina A y C.

En invierno, con bajas temperaturas como las que ahora se están dando, es cuando la piel se resiente más. Las bajas temperaturas la dañan y hacen que su sequedad sea mayor. Nos protegemos con ropa, obviamente, pero la piel que queda a la intemperie (el rostro básicamente) se irrita y se deshidrata.

Empecemos por esta última, la deshidratación. Además de ingerir suficientes líquidos, para hacerla frente, hay que elegir una buena crema hidratante con componentes humectantes como la glicerina, propilén-glicol o el lactato sódico. Una buena crema también debe incluir componentes con efecto oclusivo, que sirven de barrera, para impedir la pérdida de agua epidérmica, como son la lanolina y la silicona.

Ayudan a una buena hidratación de la piel la ingesta habitual de alimentos ricos en vitamina A y C.

En invierno, y no solo en verano, hay que tener en cuenta al sol. También con el frío es necesaria protección solar. Se debe emplear el fotoprotector a diario si se está muchas horas a la intemperie y especialmente si se realizan deportes de invierno.

El invierno favorece los cambios bruscos de temperatura. Pasamos de espacios muy caldeados a temperaturas bajas en la calle. Hay que evitarlos en lo posible. Estos cambios bruscos aumenta la posibilidad de aparición de vasos dilatados y rojeces.
Evitar los contrastes bruscos

Lo mismo ocurre con el agua que se utiliza en la limpieza. Hay que evitar el uso de agua demasiado fría o caliente para el aseo. La limpieza de la piel debe hacerse mañana y noche, con una limpiadora que, como el agua, sea suave.

Rojeces y deshidratación también aumentan con el alcohol y el tabaco. Conviene beber y fumar menos (además de por nuestra salud general) porque estos dos hábitos disminuyen la vascularización cutánea.

Para reducir las arrugas superficiales hay que emplear cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C. En el caso de que las arrugas aparezcan más marcadas se utilizan cremas que contengan péptidos. Si en lugar de arrugas aparecen manchas se puede usar alguna sustancia despigmentante, siguiendo, como en casi todo lo demás, el consejo del dermatólogo.

Finalmente, se pueden añadir complementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E, que mejoran la apariencia de la piel.

Fuente: 20minutos.es

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