Caminar y perder peso: ¿Cuál es el modo correcto de hacerlo?

domingo, 24 de mayo de 2015

En nuestro espacio, te hemos hablado en numerosas ocasiones de los grandes beneficios de caminar para tu salud. Mejora el ánimo, alivia tensiones, reduce la hipertensión… Pocos ejercicios resultan tan beneficiosos para nuestro cuerpo como salir a andar diariamente.

Sin embargo, ¿podemos llegar realmente a perder algunos kilos con el sencillo acto de salir de casa y empezar a andar? Es posible que tú misma lleves tiempo haciéndolo sin notar demasiados resultados en tu silueta, sin conseguir, por ejemplo, llegar a esa talla que tanto deseas. ¿Estarás quizá haciendo algo mal?

No te preocupes, toma nota de los siguientes consejos para conseguir perder peso mientras caminas. ¡Es más fácil de lo que piensas!

1. Caminar para perder peso: ¿De verdad puedo conseguirlo?

Desde luego, puede conseguirse. Como ya sabes, cualquier actividad física que requiera cierto esfuerzo y que sea constante va a hacer que nuestro metabolismo se active, que se ponga en marcha nuestro corazón y que, en consecuencia, vayamos quemando grasa.

    Caminar es estupendo para quemar esas calorías que consumimos de más y que se convierten en glúcidos y reserva adiposa.

    El simple ejercicio de andar cada día y a un ritmo adecuado hará que se produzca un aumento de la masa muscular y que se reduzca la reserva adiposa. A más músculo menos grasa y, en consecuencia, mayor salud.

    Caminar regularmente aumenta el metabolismo basal y nos ayuda a quemar grasas, pero debes recordar también que conseguiremos todos estos beneficios  si cuidamos también de nuestra alimentación y restringimos el elevado consumo de grasas, harinas blancas refinadas, comida industrial, dulces, refrescos azucarados… Se trata, simplemente, de adquirir hábitos de vida más saludables.

2. ¿Qué factores debo tener en cuenta para poder perder peso mientras ando?

1. ¿Cuánto tiempo debo caminar?

Lo ideal para ver resultados evidentes ya en los dos primeros meses es andar durante media hora dos veces al día, por la mañana y por la tarde, todos los días.

Hacer dos sesiones diarias es ya un ejercicio muy adecuado para acelerar el metabolismo, ayudarnos a quemar grasa y ganar en músculo. Si solo deseas mejorar tu salud, tu ánimo y el buen estado de tus funciones vitales, es suficiente con andar media hora al día. Sin embargo, para perder kilos de modo más efectivo, será necesario pautarnos dos tandas de caminatas al día cuando la luz del sol no sea muy intensa.

¡Haz pues dos huecos en tu agenda!

2. ¿A qué velocidad debo andar?

A paso rápido, lo normal es andar a unos 7 km/h, que sería, más o menos, hacer un kilómetro cada 10 o 15 minutos. Si logras mantener este ritmo conseguirás quemar grasas de un modo más efectivo. ¡Y no supone un esfuerzo excesivo!

La razón de ello es que, cuando nuestro corazón trabaja entre el 60% y el 70% de su frecuencia, el organismo ya coge esas reservas adiposas, esa energía almacenada que necesitamos eliminar y que no nos sirve de nada (solo para que no nos quepan los vaqueros). Así pues, recuerda: tienes que recorrer 1 km cada 10 o 15 minutos. ¡Ese es tu objetivo!

3. Cuida tus pasos

Es importante que tengas muy en cuenta el modo en que caminas. Toma nota de estos aspectos:

    No se trata de dar largas zancadas para recorrer antes ese kilómetro cada 10 minutos. Se trata de andar más rápido.

    Cuida también del movimiento de tus tobillos. Fíjate en el momento en que tu talón toca el suelo: el tobillo debe estar flexionado en un ángulo de unos 45°. Ni más ni menos. De lo contrario, podrías tener problemas en alguna zona del pie.

    Relaja los hombros. No los lleves en tensión.

    Procura que al andar no se balancee tu cabeza. De lo contrario, terminarás con dolor de cuello o incluso puedes sentir mareos. Debes mantenerla en una posición neutra, ni levantada, ni bajada. Recuerda también que, mientras andas, tus ojos deben estar puestos a una distancia de unos 6 metros por delante de ti. Esto hará, a su vez, que mantengas una posición natural de tu cabeza y que no sientas sobrecargas en el cuello.

    Cuida de que tus caderas o tu pelvis no se balanceen de modo muy acusado o también se sobrecargarán y sufrirás dolor. Procura que todo movimiento en tu cuerpo sea suave, fluido y natural. No debes notar ninguna molestia o presión.

    ¿Y qué hacemos con los brazos? Muchas personas no saben muy bien cómo colocarlos mientras andan, si dejarlos rectos o flexionados. ¿Cuál es entonces la mejor opción? Flexionados, desde luego, y a unos 90 º. Mientras andas, es importante que se muevan contigo de modo natural y sin alejarlos demasiado de tu cuerpo. Se trata de seguir un ritmo muy sencillo: el brazo izquierdo, avanza al mismo tiempo que el pie derecho y al contrario.

    Recuerda que no debes cerrar los puños de las manos mientras andas, ya que esto podría entorpecer la circulación de tus brazos. Mantén la mano relajada.

4. Elige un buen escenario para andar

Sería conveniente que no eligieras una zona llena de piedras o gravilla para andar. Puedes dar un mal paso y sufrir una lesión de cadera o un simple esguince. Es más adecuado andar por una superficie plana o cualquier zona habilitada para ello que suele haber en parques o ciudades.

Es importante también que elijas un calzado cómodo y bien cerrado, que te proteja el pie de cualquier impacto. Recuerda llevar ropa cómoda que no te apriete en ninguna zona.

Como última recomendación, comentarte que, si eres de las que suele llevar su música para caminar, debes ir con mucho cuidado. Los auriculares nos alejan de la realidad y ocasionan numerosos accidentes y atropellos. ¡Ve con precaución!

Via mejorconsalud.com

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