Terror nocturno en los niños

sábado, 6 de septiembre de 2014

Quizás te sientes impotente cuando un grito de tu hijo o tu hija te despierta a media noche. Corres y escuchas su queja: “Mami hay un monstruo en mi cama”, y tú lo tomas de la mano y le muestras con la luz encendida que no hay nada, pero él aún lo ve y te replica: “Si, ahí está todavía”. No te desesperes, hay una respuesta para eso y más de una solución.

El terror nocturno no es simplemente una pesadilla. Este tipo de desorden del sueño es más dinámico y atemorizante, en el cual el miedo o las imágenes persisten incluso cuando el niño ya está despierto, y por lo general ocurre entre la una y tres de la madrugada, en la fase más profunda del sueño.

Más allá de la pesadilla


Los terrores nocturnos ocurren aproximadamente al cinco por ciento de los niños, entre 3 a 5 años de edad, quienes generalmente despiertan gritando, sudando, respirando profundamente, y con las pupilas más grandes de lo normal.

Los terrores nocturnos son menos comunes y diferentes de las pesadillas. Por lo general los niños que los padecen están fuera de control, y despiertos. Pueden estar sentados en la cama, llenos de miedo, mirando fijamente con los ojos bien abiertos, quejándose de ver cosas peculiares y objetos que realmente no están allí. Este período de terror puede durar de 5 a 20 minutos, en el cual el niño no sabe que está soñando.

¿Una pesadilla a ojos abiertos?

Estos desórdenes del sueño son todavía un misterio para la ciencia, ya que se supone que la mente esté “cancelada” prácticamente durante esta fase profunda del sueño.
Sin embargo se considera que precisamente son el resultado de despertarse justo en la etapa más profunda o NREM (Non rapid eye movement), que antecede a REM (cuarta etapa del sueño), en la cual ocurren normalmente las pesadillas.

Factores que inducen al terror

La doctora Kim Rutherford de la organización pediátrica americana, The Nemours Foundation, conjuntamente con The American Academy of Family Physician, menciona algunos factores que pueden contribuir a tener terrores nocturnos, tales como:
  • Que alguno de los padres los haya padecido en la niñez.
  • Fatiga y agotamiento.
  • Estrés sicológico o problemas que afecten a tu hijo.
  • Falta de descanso apropiado.
  • Comer en exceso en la noche.
  • Algunos medicamentos.
  • Algún suceso físicamente estresante o emocional.
Todos estos factores no son la causa de los terrores nocturnos, ya que si una persona nunca ha sufrido de este tipo de desórdenes del sueño, difícilmente los factores mencionados van a ser causa de que los padezca.

No te alarmes

The American Academy recomienda que trates de minimizar la angustia o el agotamiento en tu hijo, además de lo siguiente:
  • Este tipo de desorden no es peligroso, deja por tanto, que el episodio siga su curso: no le grites o agites para que se despierte.
  • No olvides advertir de lo que sucede a las nanas (baby sitters) o a otros miembros de la familia que puedan estar presentes durante la noche, de manera que estén al tanto y no se sobresalten.
  • Si este tipo de pesadilla persiste, puede afectar la capacidad de tu hijo para funcionar durante el día. Habla con un doctor en este caso para aplicarle un tratamiento que lo ayude a dormir bien.
  • Puedes tratar de controlarlo dándole un abrazo -sin forzarlo- y asegurarle repetidamente que todo está bien.
  • Las víctimas de estos sueños no saben lo que están haciendo, así que ten cuidado con los objetos que hay en su entorno.
  • Podría despertar a tu hijo 30 minutos antes de que el terror nocturno tenga lugar, ya que éste suele suceder a la misma hora.
Normalmente los niños dejan de padecer terrores nocturnos cuando crecen y se vuelven adolescentes, sin ningún tratamiento específico. Sin embargo, algunas personas creativas e imaginativas pueden continuar teniendo pesadillas de adultos, aunque muy rara vez aseguran los expertos.

Via vivirmejor.org

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